Parte 3. Capítulo 37. El incendio
Jesenia veía el rostro de Albert sobre su cara gritándole, pero no podía escucharlo con claridad. Estaba aturdida, algo sorda y su visión no era del todo clara.
Él la cargó como si ella fuera de papel, sacándola de aquella casa que olía a humo y ardía. Le pareció que las brumas del portal la rodeaban, pues solo veía neblinas.
Sin embargo, no sentía su frío característico, sino un calor que la ahogaba y le quemaba la garganta.
Cuando Albert la colocó en el suelo del exterior, permitiendo que got