Parte 3. Capítulo 3. Tan cerca y a la vez, tan lejos
Jonathan detuvo su Toyota Range Rover en el estacionamiento de la casa de Baudilio. A la vista de los turistas, la casa parecía deshabitada. Maleza, hojas muertas y penumbras era lo que la rodeaba. De las columnas del porche colgaban gruesas telarañas y el salitre descorchaba las paredes.
Luego de la muerte de su esposa y de la pérdida de la bestia, Baudilio vivió como un ermitaño, encerrado en la parte trasera de su vivienda ocupándose de estudiar antiguos libros de la sociedad étnica y retoma