Parte 3. Capítulo 20. Los hombres tigre
Los nervios habían enlazado un apretado nudo en el pecho de Jesenia que la tenía al borde de un ataque de pánico. La Costa se estaba volviendo un lugar muy oscuro, lleno de personajes de otro mundo.
Se sobresaltó al escuchar el auto de Javier. Isabel había llegado a casa.
Se asomó a la ventana con los ojos brillándole por el temor, por fin no estaría sola.
Vio a su amiga bajar mientras hablaba por teléfono móvil. Reía y se mordía los labios con ansiedad por lo que le contaban al otro lado de la