Parte 3. Capítulo 19. Seres de luz
Jesenia respiró hondo al quedar sola, con las palabras del tal Baudilio haciendo eco en su cabeza.
Se abrazó a su cuerpo al sentir una brisa fría que la rodeaba. Una sensación de angustia de pronto la invadió, erizándole la piel.
Al repasar los alrededores se sobresaltó al divisar a una niña semiescondida entre unos matorrales. Era la chica de los cabellos rubios, la que aferraba una muñeca de trapo entre sus bracitos y le había dado un susto de muerte días atrás.
Retrocedió nerviosa, encerránd