Parte 2. Capítulo 6. Preocupaciones.
—Me duele todo —se quejó Jesenia al acostarse en la cama.
—Así estarás por un par de días —respondió Isabel mientras guardaba en una de las gavetas de la cómoda la pomada desinflamatoria que le había aplicado en el hombro derecho.
—Claro, yo no tuve un salvador misterioso que evitara que me arrollaran.
Isabel sonrió con melancolía. Le parecía sorprendente lo ocurrido en la discoteca. Si no hubiese tenido a su amiga de testigo, habría pensado que había sido otro de sus extraños sueños.
—Me gusta