Parte 2. Capítulo 44. En equipo
Eligió un descampado en medio de la selva para realizar el trabajo. El mar resonaba con fuerza a pocos metros, junto a un acantilado que servía de puerto a las persistentes olas. La brisa barría las chispas de agua que estas creaban y las dirigían en dirección a la montaña.
El escenario le otorgaba todo lo necesario para llevar a cabo la ofrenda: agua, tierra y aire. Del fuego se encargaría él.
Ayudado por William y el negro Ciro, un santero reconocido en La Costa, Baudilio cavó un hoyo en la t