Parte 2. Capítulo 45. La huida
Rebeca se frotaba el vientre con nerviosismo mientras observaba a Isabel que estaba encaramada sobre una escalera improvisada, creada con los restos que había en la habitación, y con la ayuda de escombros golpeaba las lajas podridas del techo para formar un boquete y así pasar al primer piso.
Sin embargo, ambas quedaron paralizadas al sentir que la tierra vibraba.
—¡Son las bestias! —expresó Rebeca alarmada. Isabel trabajaba con sutileza para no hacer mucho ruido y llamar la atención de Jairo,