Parte 2. Capítulo 21. La maldición.
Gabriel se encerró con llave en su habitación y se dirigió al baño. Se quitó la ropa con brusquedad para meterse dentro de la ducha y abrió al máximo la llave del agua fría.
Apoyó ambas manos de la pared y bajó la cabeza para permitir que la lluvia helada cayera sobre su nuca y le recorriera el cuerpo, llevándose consigo la sangre de sus heridas y su ira.
—Maldito seas, Javier Aldama —susurró y alzó la cabeza para que el agua le refrescara el rostro. Estaba exhausto, furioso y temeroso. La amar