Parte 2. Capítulo 20. La profecía
Golpeaba la tierra chamuscada con la punta de una pala mientras un empleado distribuía abono orgánico y hojas secas. Necesitaban recuperar los nutrientes que había perdido el suelo para dar fortaleza a los nuevos brotes.
Deibi pasó por su lado con varias ramas sobre el hombro, podaban los árboles devastados por el fuego.
—Deberíamos terminar la jornada, es suficiente para los trabajadores.
—Yo me quedaré.
—Lo imaginé. Yo también me quedaré, pero no podemos obligar a los empleados a seguir.
Javi