Parte 2. Capítulo 17. Oráculos
William dejó sobre la mesa el libro que leía, se quitó las gafas y se frotó los ojos mientras se llenaba los pulmones de aire.
Se recostó en el respaldo de la silla, abatido, con la cabeza vuelta espuma de tanto que revolvía los pensamientos.
El sonido de un auto que se estacionaba frente a su casa lo sacó de su letargo. Con toda la rapidez que sus oxidados huesos le permitían se levantó para asomarse por uno de los ventanales. Sonrió de dicha al confirmar sus sospechas.
Se apresuró a salir al