—¿Preguntas por qué? ¿Maldita? ¿Así es como describes a tu propia sobrina? Espero que no te olvides que ahora eres su madre — dijo Santiago entre dientes.
Ella frunció los labios nerviosa y se maldijo a sí misma por haberse precipitado a llamar a Belén, una portadora de la mala suerte. Sin embargo, parpadeó y le vino una nueva idea a la mente.
— Es cierto que lo salvó, pero la Torre se derrumbó y costará una gran suma de reconstruirla. Además, de todas las veces que podría haber estallado, la