Luego, la vendedora de tuba Belén, al otro lado de la puerta. Después de arreglarse un poco y de susurrarle algo al oído a Paola, la gerente fue a buscar a esta y a su amiga. Luego saludó a Fabiola con una sonrisa.
—¡Señorita Fabiola! No esperaba que viniera tan pronto, nuestra invitada especial también está aquí, ¿por qué no conversa un poco con ella?
Paola también la saludó con una sonrisa.
— Es un placer conocerte. Me encantan tus diseños, especialmente tu última colección. He venido a