Al escuchar la voz, la vendedora se apresuró hacia la entrada e ignoro a Belén.
—Señorita Ponce, está aquí.
Hemos guardado toda la ropa para usted. Llegó justo hoy. No la hemos exhibido todavía. ¿Por qué no espera un breve momento? Le traeré la ropa para que la elija —dijo la vendedora en un momento de halagar a Paola.
— bueno, apresúrate. Tengo una reunión para almorzar con mi amiga más tarde.
—Solo me llevará un momento. — le aseguró la vendedora.
Después de escuchar la conversación