Mundo ficciónIniciar sesiónDaniel sonrió y sacudió la cabeza.
—Realmente lo ha subestimado. Aunque lo llamé, me dejó claro por teléfono que no aceptaría un dinero tan sucio; tuve miedo de que, si entraba, Santiago sospechara que había sobornado a Miguel. Así que decidí esperar afuera. Ella miró al sol y dijo: —Deberías haber entrado. Hoy es un día abrasador; te va a dar un golpe de calor. Daniela elevó la ceja. —¿Puedo






