Dos guardaespaldas estaban de pie en la puerta de la habitación de la madre de Santiago. Al principio, eso apenas le molestó a Alicia, pensó que la anciana había puesto dos guardaespaldas en su puerta porque quería mostrar su distinguida posición social a los demás.
Sin embargo, luego la escuchó gritar que abriera la puerta desde adentro de la habitación, pero ellos no se movieron ni un centímetro. Ahí se dio cuenta de que Doris estaba encerrada. Abrió los ojos conmocionada, y después de asegu