Belén se quedó atónita al escuchar las palabras de Daniel. Un momento después, negó con firmeza.
— No es necesario.
Daniel levantó una ceja y volvió a preguntar:
—¿Estás segura? No es difícil hacerlo.
—Lo sé. — Belén asintió mientras se daba vuelta para mirar por la ventanilla del auto—. Tampoco tengo que hacer mucho para hacerlo desaparecer, pero, de todos modos, no vine a estudiar por mucho tiempo. Cuando encuentre la persona que busco, me iré y no la volveré a ver. Aún puedo soportar