Piero le lanzó una mirada cómplice a Rafael.
Se graduó de un doctorado de la Universidad del Distrito Imperial a una temprana edad y se marchó al extranjero para seguir con sus estudios.
Después de enseñar durante tres años, regresó a su casa y lo contrataron en la universidad del distrito Imperial, donde le ofrecieron un buen salario.
Sin embargo, el dinero no era importante para él, ya que al provenir de una familia de profesores, su único objetivo era formar a los alumnos más destacad