Por su respuesta, puedo darse cuenta de que él estaba muy familiarizado con esa área, ya que su comentario serán puntuales y perspicaces. La llamada duró unos diez minutos. Durante ese tiempo, Belén adquirió bastante conocimiento.
—¡Daniel, realmente eres muy bueno dirigiendo la empresa! — soltó.
Se recostó en el colchón tranquilamente.
—También soy bueno en otras cosas.
A pesar de la obvia insinuación, Belén no iba a caer en ella.
— Es cierto. Eres bueno en el ajedrez, en la codificación…