—Tú…
Belén estaba furiosa. Sin embargo, sabía que tenía que cumplir con su promesa. Sin más remedio, se bajó del auto bajo la mirada atenta de Daniel. Después, caminó desanimada y lo siguió hasta la mansión.
A pesar de lo extravagante que parecía por fuera, Belén se sorprendió al ver que por dentro era sencilla. Las habitaciones estaban pintadas en su mayor parte de color negro. Incluso las paredes tenían azulejos de color oscuro.
Una cosa era que los muebles fueran negros y otra que lo sea