Minutos más tarde, llevaron a la niñera a la fuerza frente a Santiago, en cuanto Elena vio a Santiago, como comenzó a gritar Presa del pánico.
“Señor García, soy inocente.” Salí anoche porque el inútil de mi hijo volvió a jugar y perdió todo, y se metió en problemas.
Le juro, por mi vida, que no tengo nada que ver con el incidente de las serpientes. “Recuerde, yo siempre he sido fiel a la familia García”.
Santiago no le prestó atención a la súplica de Elena, le entró por un oído y le salió por