Capítulo treinta y cuatro: No es no.
Austin se marchó y yo me encontraba perpleja pensando en lo que acabada de pasar.
¿Él quería sexo? Sí.
¿Él estaba excitado? Si.
¿Él tenía una erección? Si.
Pero, él aceptó mi “no”.
Aún me encontraba confundida. Pensé que solo en las películas las parejas sexuales o románticas se detenían al escuchar un “no” de la otra parte. Pero me ocurrió a mí, en verdad me pasó.
Se sentía bien, me sentía bien. Demasiado. Inconscientemente, sonreí.
Me bañé y cambié la toalla higiénica. Me vestí y salí