Capítulo treinta y cinco: Trato.
Ya son las once. Ya debería estar preparando el almuerzo. La pregunta era: ¿qué preparaba y como lo hacía?
Podía preparar un emparedado, cereal con leche, panqueques. Cosas básicas. Pero, ¿un almuerzo sofisticado? No. Y no podía preparar una mediocridad porque ahí estaría Austin para mofarse. Juzgándome como el empresario que era.
Lo bueno es que existía YouTube. Era la respuesta a todo.
“recetas de almuerzo que te harán ver cómo un profesional a pesar de no saber pelar una papa”.
Apreté