Los ojos de Eduard se abrieron, la luz cegadora que entró por la ventana de la sala le hizo fruncir el ceño y parpadear varias veces.
Miró a su alrededor y se dio cuenta que estaba en un hospital, se trató de sentar en la camilla pero su abdomen dolió un poco en el intento.
Recordó que había recibido una bala de su propio hermano, eso lo entristeció en gran manera, nunca se llevó de la mejor manera con él, pero jamás pensó que sería capaz de tratar de matarlo.
—Eduard, ¿Que haces levantado?—in