Betty abrió la puerta y mostró una expresión de alegría al ver a Rebeca y Diego.
—¡Qué bueno verlos!
—Hola, Betty. ¿Cómo estás? Vinimos lo más rápido que pudimos.
—Hola, yo estoy bien. Por favor, pasen y tomen asiento. Me alegra mucho que ya estén de regreso.
—Espero que no te moleste que haya venido con Diego, pero considerando tu urgencia, pensamos que podrías tener algún problema de salud.
—Por favor, no me molesta para nada que haya venido Diego Armando. Al contrario, creo que es mejor así,