Rebeca y Diego Armando llegaron a la clínica muy contentos, conversando y sonriendo. Habían disfrutado de un tiempo juntos que les permitió conocerse mejor, estableciendo una conexión más profunda que la habitual. Diego Armando se sentía satisfecho en la compañía de Rebeca, descubriendo aspectos de su personalidad que no había notado antes, lo que lo hacía sentir que había tenido a alguien especial frente a él sin darse cuenta.
Al ingresar al área de rehabilitación de pacientes, donde trabajaba