Después de una jornada de trabajo en donde Diego había estado bastante incómodo con la aparición de Iván, había llegado la hora del almuerzo y Rebeca estaba ya lista para salir a comer con Sandra como lo hacían todos los días.
Ellas almorzaban en el cafetín de la clínica donde había un área especial para los empleados.
— ¿Estás lista Rebeca? Porque yo estoy hambrienta. —le dijo Sandra mientras tomaba su bolso.
— Sí, ya nada más guardo estos informes médicos de los pacientes de emergencia y pode