Ese tipo de escándalos ya se había repetido muchas veces.
Ahora, pocos se atrevían a actuar, temiendo que cualquier gesto de ayuda pudiera convertirse en un problema mayor.
El decano apareció enseguida, alarmado por el alboroto, y se apresuró a ponerse entre Isabella y los agresores.
Tiró suavemente de ella hacia atrás, mientras varios médicos se alineaban al frente, formando una barrera protectora.
—¿Qué es lo que quieren? —preguntó el decano con voz firme, intentando negociar.
Había