Sin saber cómo, fue castigado.
Encerrado en su propia habitación, con el teléfono aún en la mano.
A la mañana siguiente, al intentar salir, descubrió que la puerta estaba cerrada por fuera y sin llave.
—El señor Montgomery dijo que debía quedarse aquí reflexionando —dijo el sirviente desde el pasillo, con voz temblorosa—. Que pensara por qué quiso hacerle daño a una muchacha… y por qué se comporta tan mal.
Alexander se llevó una mano a la frente, exasperado.
Ahora entendía el significado de la mirada de su padre.
Así que este era su castigo.
Había conocido muchos tipos de padres en el mundo, pero era la primera vez que veía uno tan vengativo y mezquino.
¿Cómo podían tratarlo como a un niño travieso?
Nunca imaginó que algún día lo castigarían como a un crío maleducado.
Fue, sin duda, una experiencia… reveladora.
En ese momento, Christopher estaba de pie fuera de la habitación, convencido de que su hijo debía estar maldiciéndolo por dentro.
Alzó la voz para asegurarse de qu