De pronto, impulsada por la rabia, Lily se levantó del suelo y corrió hacia Isabella, dispuesta a abofetearla frente a todos.
Su movimiento fue tan brusco que nadie tuvo tiempo de reaccionar.
Isabella se echó hacia atrás de un salto; la silla rodó ligeramente y logró esquivar el golpe.
Pero la cadena del brazalete de Lily se enganchó en el borde del antifaz de Isabella…
Y de un tirón, el antifaz cayó al suelo.
Un silencio absoluto invadió el lugar.
Todos contuvieron la respiración al ver,