Separarse no es algo que les agrade del todo, pero Andrea no detendrá a Ian en su desarrollo profesional solo porque está acostumbrada a él o porque tiene miedo de que encuentre a otra mujer.
Ian deja un beso en sus labios, le acaricia el rostro y le susurra.
—Te llamaré cada vez que pueda, lo prometo. Si pasa algo urgente, llámame, no importa lo que esté haciendo, responderé y regresaré.
—Es tu trabajo…
—Sí, pero mi jefa está de acuerdo con que tú eres la prioridad, preciosa —se gira hacia Sebastián que los ve con una sonrisa burlona—. Cuídala mucho, si no quieres cocinar, dejé porciones congeladas y siempre está su restaurante favorito. Y no te olvides de leer un cuento a mi hijo.
—Estás loco… ve tranquilo, es mi hermanita, la cuidaré muy bien.
Ian besa de nuevo a Andrea, camina hacia la puerta con la pequeña maleta y se pierde sin mirar atrás para no crear más drama. Pero ni él se va tranquilo ni Andrea se queda quieta. Se pone de pie, mira a su hermano y él levanta las manos como