Dillon
No lo pienso mucho, ni siquiera noto el momento exacto en que corrí hasta la casa de mis padres y cuando la vi de pie en la ventana algo más que la furia se movió dentro de mí.
Sus ojos tocaron los míos, el medio en su mirada fué evidente y la forma asustada en que pronunció mi nombre fue desgarradora. Casi tanto como mi rabia que me hace sentir quererla todavía.
¿No fue suficiente todo este tiempo?
Si ella no hubiese aparecido mi vida sería tranquila, no me habría casado con Melissa y