Moira
Una ligera brisa me hace parpadear. Germanesco un minuto con los ojos cerrados recordando cada una de las cosas que sucedieron ayer. No puedo creer o mejor dicho, no lo quiero creer. ¡Con un Lycan!
No con uno cualquiera sino con el peor de todos.
¡Terminé en la cama con Dillon!
Me renuevo entre las sábanas, odiándome a mí misma. Coloco una almohada sobre mi rostro para evitar gritar como una loca en medio de la habitación.
Es verdad que el calor en mi piel se fue, que ese dolor segador en