Punto de vista de Elara
Kaelen no respondió.
Me acerqué un paso más, incapaz de evitar que mi tono fuera bajo, casi un susurro cargado de urgencia. —¿Qué experiencia?
Finalmente me miró. Había dolor en sus ojos, pero también distancia. Frío. Como si hubiera levantado muros que yo ni siquiera había notado.
—De esa que te enseña a no confiar demasiado rápido —se encogió de hombros con desgana—. De esa en la que entras en una habitación y oyes risas y... —Se detuvo. Sacudió la cabeza—. Olvídal