Punto de vista de Elara
Media hora después de romper a llorar, estaba envuelta en una bata de terciopelo, recostada en el diván de mi vestidor privado mientras Lila me traía mis zapatillas más cómodas y Carmen preparaba una serie de remedios reconfortantes como si me estuviera recuperando de una herida de guerra.
—Calentaré las máscaras de lavanda para los ojos —dijo Lila solemnemente, como si estuviera preparando una armadura.
—Y yo iré a por la botella de vino de emergencia. La que esconde