Punto de vista de Kaelen
Apenas había puesto un pie dentro cuando Elara volvió a buscarme y no la detuve. Dejé que me guiara hasta el sofá, donde se sentó con las rodillas recogidas bajo el cuerpo y me atrajo hacia ella. Su manga se deslizó más hacia abajo y mis dedos se agitaron con el impulso de arreglarla. De volver a subirla. De quitársela del todo.
Hugo gruñó bajo en mi cabeza: —Compañera.
Sí. Lo sabía. Pero no esta noche. No así.
Era de locos cómo quería mantener el control pero segu