Sofía:
Corrí con fuerza hacia el bosque. En un principio estaba cegada por la oscuridad pero lentamente me empecé a acostumbrar a la vista nocturna. El primer disparo pasó zumbando por encima de mí. Luego escuché dos más. Armando venía corriendo hacia mí, pero como estaba herido no me podía seguir el ritmo. Podía escuchar la forma en la que estaba respirando. Parecía muy sofocado. Yo continué corriendo esquivando árboles, troncos y maleza. Las ramas y hojas secas crujían bajo mis pies. Me di c