Verónica
Muy dentro de mí no existía rastro de tranquilidad, estaba herida, muerta si se podía decir. Incluso ir agarrada de la mano del hombre que amo había pasado a un segundo plano, ni siquiera tenía razón de ser.
─ ¿Sigues conmigo? ─después de varios minutos lo miro perdida. Seguimos en el hospital dando vuelta por los pasillo para dar con la salida ─, no te me vayas, ¿Okey?
─ ¿Podemos detenernos? ─me siento tan mal que no consigo mantenerme en pie.
─Cariño, vayamos al auto, ahí será más có