Miraba las nubes fuera de la ventana, sumida en mis pensamientos.
Pablo era el codiciado soltero de Riberasol, destacándose en todo, el yerno ideal para cualquier familia acomodada.
Sin embargo, Pablo no se casaría con nadie más que conmigo.
Sus padres respetan su elección y los míos también lo adoran; ambas familias coincidieron a la perfección y acordaron el matrimonio.
Reconozco que Pablo era excepcional, pero no quiero terminar siendo una ama de casa encerrada, así que me escapé a Altarreal