Capítulo 176.
Evelyn.
Cuando el mediodía llega, nos movemos al auto, en donde la princesa sujeta su vestido para no ensuciarlo. Le gusta que la elogien, pero nunca pierde el porte que es el emblema de su nombre.
La ayudan a subir al vehículo, en tanto ella lo hace dejando que Genzo le tome la mano para acomodarse mejor. No quiere fiesta, pero le agradan los halagos.
—¿Qué ha pasado con tu tía?— le pregunto a Giselle cuando cargo al pequeño de cabello igual al de su madre.
—Sigue igual— suspira al cerrar la puerta. —Siento que me quiere decir algo y por eso se niega a morir pese a que los doctores dicen que no hay nada por hacer.
Siento su tristeza al acomodarse el cinturón, mientras su hijo me coloca su manita en la boca. Hago sonreír a Maddox, pero al final quien termina con todo en la cabeza soy yo.
Hay tratamientos para todo lo que tiene a su tía así. Para una columna en estallido, para las costillas rotas, para los coágulos, para cirugía para la cadera, para el pulmón perforado, para el baz