Capítulo 14.
Evelyn
—Me siento bien, en serio —repito, sin poder disimular lo molesta que estoy.
Pero Corbin no me suelta. Sigue ahí, de pie, con los brazos cruzados y esa expresión tensa como si yo fuera de cristal. El médico intenta explicarle por tercera vez que mis niveles de oxigenación están estables, que la descompensación fue momentánea, que ya todo pasó.
Pero a Corbin eso no le basta. Nada nunca le basta cuando se trata de mí.
—¿Está seguro de que no perdió la conciencia más tiempo del q