Capítulo 127.
Evelyn.
La estructura de piedra blanca ante mí, coronada por arbotantes góticos y vitrales que ascienden hasta el cielo, parece suspendida en su propio resplandor.
Desciendo del carruaje, ayudada por un guardia, quien me sostiene con la mano libre la capa para que no toque el suelo antes del ingreso. Aihnoa me imita, y las cámaras, los flashes, los murmullos, hacen del silencio un lujo imposible de ignorar. Porque es la primera vez que ella se presenta ante el público, por lo que, sé que todos