Los días en la granja eran tranquilos, tan tranquilos que resultaba extraño. No sé si me sentía así por mi despido de la empresa de Diogo Valadares, o si solo eran paranoias en mi cabeza. Me acuerdo de mi antiguo jefe. Seguimos en contacto, pero él decidió echarme de la empresa. Creo que es por la muerte de Ingrid. Diogo está más triste que nunca y eso me entristece.
Decido llamarle por tercera vez en un día. Cada vez me lo niega. Respirando hondo, marco su número y coloco el móvil para escucha