Hace más de diez minutos que intento hablar con Vera, pero ella no me dirige la palabra. Se ve muy enfadada, y no la culpo. Su silencio es más elocuente que cualquier palabra que pueda pronunciar.
— Insúltame, pero di algo, por favor. —le supliqué, con la esperanza de romper su muro de silencio.
— ¿Desde cuándo te acuestas con Alex? ¿Me usaste para llegar a él? —preguntó con furia, su voz cargada de decepción y dolor.
— No, nunca lo hice. Fue algo que pasó, créeme, intenté controlarlo. —respond