Estaba trabajando tranquilamente en mi escritorio cuando llegó Alex furioso. Reí por dentro al ver su expresión, sabía que algo grande estaba por venir. Lanzó un periódico en mi escritorio con fuerza.
— La compañía Falcón anticipó mis movimientos. ¿Cómo es eso posible? —exclamó con frustración.
— No lo sé, señor. Acabo de regresar. ¿No será una casualidad? —respondí, intentando mantener la calma ante su enojo.
— Tres inversiones no son casualidad, señorita Sánchez —replicó, su tono denotaba pre