FAITH
Se nos hizo tan tarde y dimos tantas vueltas que terminamos haciéndolo en mi cama y las sábanas se salieron de las esquinas. Me vi a mí misma cerrándome la boca para no gritar, recordándome que nuestro hijo estaba en la habitación de al lado y que aquello no era la película porno que parecía.
—¿Me vas a decir ahora que no estamos hechos para estar juntos?
Le tapé la boca con mi mano. Sacó la lengua y la lamió.
—Asqueroso —musité, limpiándome las bajas en su pecho agitado, desnudo y sudoros