—Oh por dios, apenas puedo creerlo. –murmura mi madre desde el otro lado de la línea.
—Es fácil de procesar, solo es un embarazo.
—Un embarazo, una boda y una mudanza de la que no me hablaste, Aura. ¡Llevas meses allá y no me habías dicho nada!
—También me sorprende que no te hayas dado cuenta por ti misma durante todo este tiempo, mamá. Eso quiere decir que en todos estos meses tampoco me llamaste a casa ni me visitaste. –señalo y su voz de reclamo cambia a una nerviosa.
—Bueno, sabes que las