Alina
El dolor es breve, pero el escalofrío que sigue es tan ardiente como un fuego que devora mis venas. Los colmillos de Damon se hunden en mi carne, justo en la unión de mi cuello y mi hombro, donde late mi pulso. La mordida es a la vez dolorosa y embriagadora.
Un grito escapa de mis labios mientras una ola de energía atraviesa mi cuerpo, un calor intenso propagándose desde la mordida hasta la punta de mis dedos. Mi corazón se acelera, latiendo al unísono con el de Damon.
— Alina…
Su