Me había propuesto el terminar la segunda novela para enviarla antes de viajar a mi despedida de soltera, fue un poco difícil, prácticamente tuve que retorcerme los sesos para poder lograr sacar las palabras de mi interior y que fueran coherentes con lo que había establecido para el final y pudiera considerarlo decente.
Después de escribir unas casi veinte mil palabras, pude llegar una madrugada a sentirme satisfecha. Revisé todo ese día lo escrito y después adjunté el archivo en un correo y lo