La mirada de Ron estaba sobre la de George hasta que desapareció de su vista, me pilló observándolo.
— ¿Está todo bien? —me preguntó, yo afirmé. —Marie, ¿Habrá posibilidad que nos permitas hablar con tu hermano al regresar? Puedes tomar asiento en la sala y…—lo interrumpí.
—Ron, creo que…—ahora él me interrumpió.
—Es hoy…o nunca.
— ¿Y si elegimos “nunca”? —él arqueó la ceja, supongo que sorprendido por mi respuesta.
—Lo que menos queremos es ocasionar problemas. —dijo Marie levantándose de su l