George
La luz de la gran ventana frente a mi golpeó mi rostro, me molestó bastante que me hizo girar hacia el otro lado para seguir durmiendo, pero de la nada, se hizo más luz.
—Anda, levántate, has dormido todo el santo día. ¿Estás enfermo o qué? Recuerda que tenemos la cena en casa de Victoria. —la voz chillona de Marie me molestó.
— ¿Qué es lo que quieres? ¿Ahora no puedo dormir y despertar a la hora que quiera? Y no, no iremos a la cena. —escuché como sus tacones golpearon con fuerza exage